Hoy en día estamos bombardeados por mensaje que tienen que ver con nuestra salud, nuestra dieta y nuestros hábitos de vida. Algunos de estos mensajes son reales mientras que otros son mitos o interpretaciones erróneas de ciertas teorías o estudios.

Por eso, la NHS, que es el servicio de salud británico, ha publicado una serie de consejos para que sirvan como base de un conjunto de hábitos de vida saludable, especialmente dentro de la alimentación.

En general, lo primero que hacen es dejar claro qué es el balance de ingesta-consumo. Es decir, si ingerimos más calorías de las que consumimos, ganaremos peso; si ingerimos menos, perderemos peso. Además de esto, inciden en la importancia de comer una variedad equilibrada de diferentes alimentos, tal y como afirman en la revista barcelonesa Gastromarkit, para asegurarnos de que nuestro cuerpo esté recibiendo todos los nutrientes que realmente necesita.

Así que aquí os dejo un resumen de los 5 hábitos de vida saludables más importantes recomendados por la NHS.

La base de una alimentación saludable deben ser los hidratos de carbono ricos en fibra de almidón

Los hidratos de carbono ricos en almidón deben suponer, por lo general, alrededor de 1/3 de nuestra alimentación.

Los alimentos más comunes que contienen este tipo de nutriente son las patatas, los cereales, la pasta, el pan y las patatas. Todos muy fáciles de encontrar en cualquier tienda de alimentación.

Toma 5 porciones diarias de verduras y frutas

Cuantas más verduras y frutas mejor, pero la recomendación mínima es de 5 porciones  diarias, ya sean congeladas, desecadas, en zumo, en lata o frescas.

Aunque 5 porciones suene como una cantidad grande, realmente no lo es si consideramos que una porción se considera entre los 30 y 50 gramos, o 150 mililitros si es en forma de zumo.

Sin embargo, una recomendación a tener en cuenta es no tomar mucho zumo de frutas, ya que este contiene altos índices de azúcar (aunque no sea añadida) y, a la larga, puede ser perjudicial para nuestra salud y la de nuestros dientes.

Come pescado

El pescado es a veces el gran olvidado en nuestras dietas.

Por lo general, se recomienda tomar al menos dos raciones de pescado a la semana, y una de ella debe ser de pescado rico en grasas Omega-3, ya que ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares.

Los pescados ricos en Omega-3 más comunes son: salmón, trucha, sardinas, arenque, caballa, etc.

Cuidado con las grasas saturadas y el azúcar

La batalla entre las grasas y el azúcar se remonta unas cuantas décadas ya. Y sin embargo, la conclusión es que ni una ni otra es saludable, por lo que debemos controlar su ingesta y reducirla al mínimo.

Una persona media no debería tomar más de 30 gramos de grasas saturadas al día. Por lo general, las mujeres deberían tomar al menos, y los niños de entre 5 y 11 años incluso menos.

Los alimentos con grasas saturadas más comunes son: parte grasienta de la carne, salchichas, mantequilla, queso, nata, pasteles, galletas, etc.

Del mismo modo, el azúcar es muy dañino para nuestra saludo. Se ha demostrado que las bebidas azucaradas (incluyendo zumos con azúcares naturalmente presentes en la fruta) contribuyen a la obesidad infantil y al desarrollo de problemas dentales como caries. 

El problema con el azúcar es que está en prácticamente todos los alimentos procesados, por lo que hay que mirar las etiquetas con mucho cuidado y estudiar bien los valores nutricionales de lo que compramos.

Menos sal siempre es bueno

Otra de las lacras alimentarias de la sociedad occidental es el consumo de sal.

Muchísimos alimentos procesados que consumimos a diario contienen altísimos índices de sal, y además tenemos por costumbre añadir más sal a aquellos alimentos que cocinamos en casa.

Por lo general, si comprobamos los valores nutricionales de algún producto que compramos en el supermercado, si contiene más de 1.5 gramos de sal por cada 100 gramos de comida, significa que tiene demasiada sal y deberíamos evitarlo.

La cantidad máxima recomendada de sal para adultos y niños de más de 11 años es de 6 gramos. Los niños de menos de 11 años no deberían apenas tomar sal.

Conclusión

En general, estos consejos parecen sentido común, pero por desgracia muchísima gente vive completamente ajena a estas directrices tan básicas de alimentación saludable. Por eso es importante compartir este conocimiento con nuestros seres queridos, para educarlos en cómo cuidar de sí mismos.